Vargas Llosa ha decidido regresar a la ficción con una mezcla de thriller y retrato social que pone el foco sobre el mal periodismo, -"el amarillo y chismoso"- y donde el sexo aparece como el recurso que le pone la pimienta imprescindible a este entramado ambientado en el barrio limeño de las Cinco Esquinas, que en el siglo pasado fue eje de un renacimiento cultural y bohemio, y hoy es una zona peligrosa.
"Siempre se pensaba -argumenta Vargas LLosa- que el periodismo podrí¬a estar amenazado por el poder polí¬tico, por el militar o el económico, pero nadie hubiera podido pensar que el periodismo podrí¬a estar amenazado por la frivolidad, por el periodismo irresponsable o chismográfico, que es la forma representativa de esta época".
No sé sabe cuánto del esqueleto original de esta nueva pieza del ficción del autor de "La casa verde" forma parte de los efectos colaterales que le dejó su divorcio de Patricia -la mujer con la que compartió más de veinte años de su vida- y su contigua vinculación con Preysley, pero en todo caso la cuestión del amarillismo informativo es desde hace varios años una preocupación recurrente para el escritor, aunque hasta ahora nunca había sido foco directo de esta variante periodística.
"El peligro viene desde dentro del periodismo empujado por una necesidad de un público cada vez más interesado en el entretenimiento que en la información. Se acabó esa frontera. El amarillismo y el entretenimiento han pasado a ser los valores dominantes. Y el periodismo es ví-ctima de eso.
Es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo", apunta Vargas Llosa.
"Cinco esquinas" (Alfaguara) entrelaza los pilares narrativos habituales del escritor -la precarización de la sociedad peruana, el periodismo, el poder y el erotismo- en una trama ágil sostenida por un triple anzuelo narrativo: la historia de un millonario que es chantajeado por unas imágenes comprometedoras, la relación lésbica de su esposa con su mejor amiga y finalmente el derrotero de un viejo recitador de poemas que termina involucrado en este conflicto.
El paisaje que alimenta los vaivenes sentimentales de los personajes es el Perú de los años 90, sacudido por una ola de secuestros extorsivos y la violencia de Sendero Luminoso: el toque de queda impuesto por el gobierno obliga a Chabela a quedarse a dormir en la casa de su amiga Marisa, una decisión que será el preludio de una pasión que obra como el disparador de la historia.
Mientras las amigas exploran sus pulsiones, el marido de una de ellas, el empresario minero Enrique Cárdenas, recibe en su oficina al director de un conocido semanario, que viene a extorsionarlo por su participación en una orgí¬a en la que participó tiempo atrás.
A partir de esta anécdota que describe modos y manías de la alta sociedad peruana, Vargas Llosa describe los últimos meses de la presidencia de Alberto Fujimori y su hombre de confianza Vladimiro Montesinos, mientras la sociedad asiste impávida al incremento de la violencia, la escalada de la corrupción y el deterioro de la democracia.
"Una de las transpiraciones normales de aquella época era el incentivo sexual, el sexo aparecí¬a como libertad y goce en vista de que el resto de la vida habí¬a acabado", definió Vargas Llosa durante la presentación de la novela en España a propósito de los componentes de esta relación lésbica que en realidad es casi un pretexto para analizar el escenario político y social de aquellos años.
"Fujimori utilizó la prensa como arma para eliminar a sus enemigos. Los poderes han querido, siempre, tener al periodismo de su parte. En la democracia hay una diversidad que permite cotejar la información y buscar la verdad. Esa es su superioridad", apuntó también el escritor durante el encuentro con la prensa.
Vargas Llosa cumplirá el 28 de marzo 80 años y lo celebrará con un sueño de larga data: la publicación de dos tomos, con ocho de sus obras, en la prestigiosa colección francesa La Pléiade", que alberga el canon de la literatura universal.
viernes, 25 de marzo de 2016
jueves, 3 de marzo de 2016
ROBERTO CHALEÁN Inaugura La Cuarta Temporada Del Ciclo “Remembranzas” en Bahía Blanca
El próximo sábado 05 de marzo desde las 21.30 hs en el Café Histórico de Av. Colón 602,se inaugura una nueva temporada del Ciclo mensual de Tango “Remembranzas” de Dandy Producciones. Se trata de una nueva entrega de música ciudadana donde confluirán trayectoria y juventud.
Para dar cátedra de experiencia en los escenarios y conocimiento del género llegará desde Buenos Aires Roberto Chaleán, quien será secundado por las cancionistas Silvia Adami y Mariana Tinervia.
“He llegado a esta etapa de mi vida de cantor con la voz intacta por obra y gracia de los buenos maestros que he tenido, porque nunca dejé de vocalizar ni de pasar repertorio, aun en los períodos que no trabajé profesionalmente… y me cuidé físicamente haciendo deporte, por supuesto no fumando, poco alcohol”, comenta Chaleán.
Este cantor nacional de 82 años recorre escenarios desde su juventud y se encuentra aún en plena actividad y óptimas condiciones artísticas. Recorre las tanguerías de Buenos Aires semana a semana y llega a nuestra ciudad por segunda vez en los últimos años. Cuenta el cantor que tanto le gustó el nombre del ciclo de Bahía Blanca No Olvida que le pidió permiso al productor José Valle para llamar “Remembranzas” al espectáculo que estrenó en Buenos Aires poco tiempo después de visitar la ciudad en 2013.
Roberto nació en Buenos Aires el 18 de octubre de 1934, en el barrio de Almagro. Ya en su adolescencia actuó en los teatros Astral y Presidente Alvear y fue finalista en uno de los concursos de Tango Bar, de la calle Corrientes, conducido por Luis Mela. También participó en el certamen de la Revista Cantando, por Radio Splendid.
A partir de 1955, cantó en las orquestas juveniles de Jorge Aguirre, Dante Yanel y Quique Lanóo, Enrique Brocato, Ángel Genta y el conjunto de Luis Salvadeo, con quien ganó el certamen “Orquestas de mi Ciudad”, de Radio Libertad. Entre 1959 y 1964, cantó en la Orquesta de Luciano Leocata. Actuó en Radio Belgrano, en los cabarets Marabú y Avión de la Boca, en la Confitería Richmond de la calle Suipacha y en los números vivos del cine.
En 1964, comenzó su carrera como solista. Se presentó en Radio Belgrano con la orquesta de Leopoldo Federico y en el ciclo “La historia del tango”, con dirección de Julio De Caro y Armando Discépolo. También, en Radio Argentina y en shows, acompañado por su trío, integrado por Antonio “Bebe” Nevoso, Abel Terrile y Coco Fernández.
Actuó en Canal 7 con Osvaldo Rizzo —“Pichuquito”— y con Quique Lanóo; en Canal 13 en “Tango Revista” y, en Canal 2, con Rubén Aldao en “Sábado dos” y en el ciclo conducido por Julio Jorge Nelson. En 1994 y hasta 1996, actuó en televisión en el programa de Lionel Godoy, “La noche con amigos”; con Luis Pedro Toni en “Reporter del Espectáculo” y en los programas de tango de Crónica TV.
Registró grabaciones en Argentina, Chile y Colombia e integró “La Embajada del Tango”, junto a Floreal Ruiz, Alberto Echagüe y Mario Bustos, entre otros.
En 2002, cantó en el Teatro Alvear con la Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por Carlos García, en un homenaje al maestro Leocata.
En 2007, remasterizó algunas viejas grabaciones y editó el compacto “Hoy he venido a cantar”, que fue presentado en la Academia Porteña del Lunfardo, en mayo del 2008. En la actualidad sigue vocalizando. Su pasión por el tango y su voz están intactas y sigue cantando en espectáculos y fiestas.
En en año 2013 recibió un Reconocimiento a la Trayectoria extendida por el Centro de Estudios de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO) en el Congreso de la Nación Argentina.
Para dar cátedra de experiencia en los escenarios y conocimiento del género llegará desde Buenos Aires Roberto Chaleán, quien será secundado por las cancionistas Silvia Adami y Mariana Tinervia.
“He llegado a esta etapa de mi vida de cantor con la voz intacta por obra y gracia de los buenos maestros que he tenido, porque nunca dejé de vocalizar ni de pasar repertorio, aun en los períodos que no trabajé profesionalmente… y me cuidé físicamente haciendo deporte, por supuesto no fumando, poco alcohol”, comenta Chaleán.
Este cantor nacional de 82 años recorre escenarios desde su juventud y se encuentra aún en plena actividad y óptimas condiciones artísticas. Recorre las tanguerías de Buenos Aires semana a semana y llega a nuestra ciudad por segunda vez en los últimos años. Cuenta el cantor que tanto le gustó el nombre del ciclo de Bahía Blanca No Olvida que le pidió permiso al productor José Valle para llamar “Remembranzas” al espectáculo que estrenó en Buenos Aires poco tiempo después de visitar la ciudad en 2013.
Roberto nació en Buenos Aires el 18 de octubre de 1934, en el barrio de Almagro. Ya en su adolescencia actuó en los teatros Astral y Presidente Alvear y fue finalista en uno de los concursos de Tango Bar, de la calle Corrientes, conducido por Luis Mela. También participó en el certamen de la Revista Cantando, por Radio Splendid.
A partir de 1955, cantó en las orquestas juveniles de Jorge Aguirre, Dante Yanel y Quique Lanóo, Enrique Brocato, Ángel Genta y el conjunto de Luis Salvadeo, con quien ganó el certamen “Orquestas de mi Ciudad”, de Radio Libertad. Entre 1959 y 1964, cantó en la Orquesta de Luciano Leocata. Actuó en Radio Belgrano, en los cabarets Marabú y Avión de la Boca, en la Confitería Richmond de la calle Suipacha y en los números vivos del cine.
En 1964, comenzó su carrera como solista. Se presentó en Radio Belgrano con la orquesta de Leopoldo Federico y en el ciclo “La historia del tango”, con dirección de Julio De Caro y Armando Discépolo. También, en Radio Argentina y en shows, acompañado por su trío, integrado por Antonio “Bebe” Nevoso, Abel Terrile y Coco Fernández.
Actuó en Canal 7 con Osvaldo Rizzo —“Pichuquito”— y con Quique Lanóo; en Canal 13 en “Tango Revista” y, en Canal 2, con Rubén Aldao en “Sábado dos” y en el ciclo conducido por Julio Jorge Nelson. En 1994 y hasta 1996, actuó en televisión en el programa de Lionel Godoy, “La noche con amigos”; con Luis Pedro Toni en “Reporter del Espectáculo” y en los programas de tango de Crónica TV.
Registró grabaciones en Argentina, Chile y Colombia e integró “La Embajada del Tango”, junto a Floreal Ruiz, Alberto Echagüe y Mario Bustos, entre otros.
En 2002, cantó en el Teatro Alvear con la Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por Carlos García, en un homenaje al maestro Leocata.
En 2007, remasterizó algunas viejas grabaciones y editó el compacto “Hoy he venido a cantar”, que fue presentado en la Academia Porteña del Lunfardo, en mayo del 2008. En la actualidad sigue vocalizando. Su pasión por el tango y su voz están intactas y sigue cantando en espectáculos y fiestas.
En en año 2013 recibió un Reconocimiento a la Trayectoria extendida por el Centro de Estudios de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO) en el Congreso de la Nación Argentina.
viernes, 26 de febrero de 2016
RADIO NACIONAL
El 6 de julio de 1937 comenzó sus transmisiones LRA Estación de Radiodifusión del Estado, la primera emisora argentina dependiente del gobierno nacional. Inaugurada por el presidente Agustín P. Justo, la actual Radio Nacional Argentina está integrada por una cadena de 48 emisoras que se distribuyen por todo nuestro país e incluso emiten hacia el extranjero
“Cuando el 6 de julio de 1937 LRA Estación de Radiodifusión del Estado inició sus actividades, había otras radios oficiales. Ya funcionaban LS1 Municipal, cuyo objetivo principal eran las transmisiones desde el Teatro Colón; LR11 Universidad de La Plata y LS11 Provincia, dependiente del Ministerio de Gobierno bonaerense, por aquel entonces a cargo de Roberto J. Noble -quien en 1945 fundara el diario Clarín-, que fue la primera radio oficial y representativa de un Estado argentino.En la inauguración de LRA -inicialmente ubicada en la frecuencia AM 750, que desde 1930 hasta ese momento había pertenecido a LR7 Radio Buenos Aires-, habló el presidente de la Nación, Agustín P. Justo y en su alocución prometió «una programación seria, elevada, ceñida a lo cultural». En ese momento funcionaban 704 emisoras de amplitud modulada en toda la Argentina y 21 de ellas en la Capital Federal. Cerca de 25.OOO hogares porteños contaban con aparato de radio.
Todas las radios -y la nueva estación estatal también- dependían de la Dirección de Correos y Telégrafos. En ese momento, finales de la década de 1930, el director general de Correos y Telégrafos, un funcionario de apellido Risso Domínguez, pronunció unas palabras anticipatorias acerca de la repercusión del medio: «Llegará un momento en que los diarios se venderán, porque la gente de la ciudad necesita la información gráfica, pero la información rápida de los acontecimientos, al minuto, será acaparada por la radio». Corrían los tiempos en que todavía a las radios se les decía broadcastings; a los locutores y locutoras speakers; a las cantantes chansoniers; a las publicidades reclames y a las ondas que transportaban los sonidos, el éter.
El nacimiento de Radio del Estado es, por lo menos, curioso. El 30 de mayo de 1934, un decreto del Poder Ejecutivo le otorga a Editorial Haynes, editora del popular diario El Mundo y de varias conocidas revistas como El Hogar y Mundo Argentino, la licencia de una nueva radio privada, respaldada por un potente transmisor de 50 Kw de potencia. El de la potencia no es un dato para nada superfluo si se tiene en cuenta que, entre todas las radios existentes, apenas sumaban 150 Kw.
Finalmente esa radio, también denominada El Mundo, se inaugura el 29 de noviembre de 1935. Ciertos aspectos del pliego de licitación original le exigían a la nueva empresa una contraprestación de dos horas diarias para anunciar actos de gobierno. Con el fin de eludir esa obligación, las autoridades de la flamante emisora le propusieron al gobierno la instalación completa de otra radio, con transmisor incluido, cosa que el gobierno aceptó.
Un tiempo después, en el entrepiso del Palacio de Correos, ubicado en Leandro N. Alem y Sarmiento, el Estado recibió en calidad de donación una radio dotada de nuevos y completos elementos técnicos, aunque con un único estudio. En el festejo de inauguración, la tarde-noche del 6 de julio de 1937 aportaron su talento el Cuarteto Pro Arte, la soprano Hina Spani, los pianistas Roberto Locatelli y Raúl Spivak y una gran orquesta sinfónica dirigida por el maestro Bruno Bandini. A las 18.45 de ese día llegó al aire por primera vez Radio del Estado con siete horas de transmisión diarias, de 11 a 14 y de 18 a 22, sin publicidad y con elemental despliegue. El primer director, Roberto Dupuy de Dome Moreno y su primer locutor, Amadeo Dell’Acqua, escucharon de boca del presidente Agustín P. Justo lo que se esperaba de la nueva emisora y de ellos. «Una voz oficial que no estará al servicio de conveniencias subalternas, sino al servicio de los grandes intereses de la nación», propuso el Presidente.
Desde su inauguración, LRA comenzó a discutirle a Radio Municipal la supremacía de la transmisión de la llamada música clásica o seria. Aunque Municipal seguía siendo la única que con sus micrófonos podía penetrar en recintos como el Teatro Colón o el Concejo Deliberante, para transmitir las sesiones. El estilo elegido por la nueva frecuencia estatal era formal, ni poco ni mucho, sencillamente acorde a la época que se vivía. «Estación de melómanos», definían publicaciones de aquellos tiempos; «zona de descanso para oídos refinados», opinaban algunos especialistas. El hecho de que la estación no alentara la competencia y que no difundiera avisos comerciales, fueron razones para el elogio. Aunque el solo motivo de que estuviera económicamente sostenida por el Estado despertaba críticas y, por supuesto, sospechas políticas que, desde entonces hasta hoy, no dejaron de existir.
En el año 1937 había 800.000 aparatos de radio en todo el país. Los más actualizados (heterodinos, a válvulas) costaban, en los buenos negocios del ramo, de 100 a 400 pesos. Los receptores más populares, denominados «capillas» por su formato, eran unos sólidos gabinetes de madera de 40 centímetros de alto, con un sintonizador en el medio que aparecía como un ojo luminoso. La mayoría de los aparatos eran importados, pero algunos receptores, sin marca conocida -armados domésticamente por idóneos conocedores del oficio-, competían con los foráneos. En 1938, Phillips sacudía a este mercado en expansión sumando las radios compactas, fabricadas en baquelita, un plástico que venía en atractivos colores. También los autos importados de modelos recientes ostentaban, como lujoso adicional, radios incorporadas.
¿Qué escuchaba la gente? De acuerdo a encuestas de aquel momento, el 60% de Ia programación radial era de carácter musical y, de ella, casi un 70% era bailable o popular y más de un 30% pertenecía al género clásico o culto. Se podrían afirmar que durante la década de 1930 la radio sedujo definitivamente a la sociedad; los receptores estaban en todos lados acompañando con su incomparable entretenimiento la vida de las personas. La radio acercaba los acontecimientos y propiciaba la imaginación, el conocimiento y la información cotidiana y necesaria.”
jueves, 28 de enero de 2016
Rafael Obligado
(Buenos Aires, 1851 - 1920) Poeta argentino. Autor de una poesía caracterizada por el reflejo de los paisajes argentinos y la recreación de sus personajes populares, está considerado como el mejor continuador de la línea abierta por Hilario Ascásubi y José Hernández, a pesar de que no recurrió, como ellos, a la utilización del lenguaje gauchesco.
En la capital bonaerense comenzó sus estudios superiores de Derecho, carrera que no llegó a concluir. Sin embargo, su acusada vocación literaria y su temprana consagración al cultivo de la creación poética le convirtieron en una de las principales figuras del panorama cultural argentino de su época, en el que se significó por ser uno de los fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Además, su reconocimiento dentro y fuera de las fronteras de su patria le llevó a ser nombrado miembro correspondiente de la Real Academia Española.
En sus comienzos literarios puede considerársele plenamente como un poeta romántico, seguidor del estilo iniciado por Esteban Echeverría, quien fue el primero en tratar el tema gauchesco sirviéndose del registro culto del lenguaje. Así, Rafael Obligado publicó en 1883 su famoso poema titulado Santos Vega, una extensa composición, escrita en décimas, que consta de cuatro partes: "El alma del payador", "La Prenda", "El himno del payador" y "La muerte".
Basada, al parecer, en la figura de un personaje real, esta obra relata las andanzas del payador Santos Vega, un coplero improvisador que, a la postre, resulta derrotado por Juan Sin Ropa, personaje que representa la nueva clase popular del momento. Con este desarrollo argumental, Rafael Obligado quiso expresar su confianza en que el progreso acabaría superando las rémoras tradicionalistas criollas que anclaban a su nación en el atraso y el subdesarrollo.
Al margen de Santos Vega, en la obra de Rafael Obligado sobresalen también susLeyendas argentinas (1877), donde el poeta se presenta como un claro representante de la llamada "Generación del 80", compuesta por autores que indagan en los orígenes históricos y legendarios de la nación. La producción poética de Rafael Obligado quedó recogida en un volumen de obras completas que vio la luz en 1885, para ser reeditado, en versión corregida y aumentada, en 1906.
sábado, 16 de enero de 2016
Cafés en la Corrientes angosta
Es en 1912 cuando Vicente Greco propone la designación de orquesta típica (criolla), que utiliza en 1917, Francisco Canaro. Alrededor de 1914, Roberto Firpo organiza el primer conjunto tipico. Corresponde destacar numerosos locales tangueros situados en nueve cuadras de la saudosa Corrientes angosta, de Esmeralda a Rodriguez Peña, en los años del avance cte El Tango hacia El Centro y El Bajo desde El Estribo, El Trianón y La Paloma.No se puede obviar la mención de locales no tangueros que existen en esas cuadras, que no pueden (o no desean) aceptar orquestas típicas. Asimismo conviene incluir algunos ubicados hasta Paseo de julio y de Lavalle a Sarmiento. Un conjunto de Locales tangueros y no tangueros que incluyen: Cafés, Restaurantes, Confiterias, Almacén (y Bar) y otros en los que se cumple el ritual de "vamos a tomar un cafecito y charlar con amigos". El aceptar no implica pedirlo.
A los musicales concurren barras de (y) tangófilos que escuchan conjuntos de disimil categoría o los discos que "pasa" la vitrolera.
A los no musicales concurren intelectuales que se integran en recordadas peñas... y "chantas que simulan serlo y declaman".
Algunos reciben clientes que "Únicamente" desean saborear su cafecito... sin necesidades musicales o literarias. Si están con amigos comentan con voz estentórea, de jueves a sábado, la "fija" en las carreras, el 3 a 0 de su cuadro y hasta citas. Comentan en voz baja, de lunes a miércoles, por que "no se les dio".
En su ámbito se presentan interesantes anécdotas.
Se lamentan las omisiones... pero no es posible incluirlos a todos.
La palabra saudosa (adj. de saudades, de origen gallego, que figura en el diccionario) es más relevante qtje nostálgica, recordada, etc. para expresar lo que, actualmente, sienten aquellas personas que cuando "estrenaron los largos y con la libreta asomando del bolsillo, por las dudas" (como indica el profesor Diego A. del Pino), pero en esa ocasión guardada en un bolsillo interior, asimismo "por las dudas", conocieron la noche de la calle Corrientes, que se integra en "La noche de Buenos Aires", magníficamente descripta por Ulyses Petit de Murat en su libro homónimo.
En nuestro texto figuran como presentes, aquellos que la "vivieron" nunca la olvidarán.
En nuestro texto figuran como presentes, aquellos que la "vivieron" nunca la olvidarán.
Alberto Vacarezza, por esos años, escribió un tango en el que se encuentran estos versos:
"Calle Corrientes de mis amores.Calle Corrientes donde naci
y entre las luces de mil colores
aquella noche la conocí".
y entre las luces de mil colores
aquella noche la conocí".
En esas cuadras se encuentran las dos esquinas del hombre que está solo y espera.
¡A quien espera v por cuánto tiempo! En ambas insatisfecho e lnmaduro.
La primera esquina, la del sudeste con Esmeralda, es la que bautizó Raúl Scalabrini Ortiz, es la de los Pitucos.
Es la del Café Cabildo, a la que el "negro" Celedonio Flores le dedicó, en "Corrientes y Esmeralda", estos versos:
¡A quien espera v por cuánto tiempo! En ambas insatisfecho e lnmaduro.
La primera esquina, la del sudeste con Esmeralda, es la que bautizó Raúl Scalabrini Ortiz, es la de los Pitucos.
Es la del Café Cabildo, a la que el "negro" Celedonio Flores le dedicó, en "Corrientes y Esmeralda", estos versos:
"Esquina Porteña. Este Milonguerote ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero.
T'e prometo el verso más rante y canero
Para ser tango que te haga ínmortal."
Cuando con la vida esté cero a cero.
T'e prometo el verso más rante y canero
Para ser tango que te haga ínmortal."
La segunda esquina, la del sudoeste con Paraná, es la que de acuerdo con Arturo Jauretche, es la del reaje. (Opinión que le fue transmitida a Jorge A. Bossio y que éste reproduce en su Libro "Los Cafés" , pág. 223).
Las esquinas con Esmeralda, también son las de la Confitería del Buen Gusto, en el sudoeste. Elegante lugat, asistenfamilias a la hora del té v caballeros en la del Vermuth.
Café Guaraní, en el noroeste. En su local, Carlos Gardel (que actúa en el Teatro Esmeralda, luego Maipo), siempre dispone de una mesita que comparte con José Razzano y Egidio Nacari.
Empire Theatre (luego Ateneo), en el noreste. Música Española.
Estos locales hasta San Martin representan hitos en el recuerdo.
Palace Theatre, en el 757. Cine, el mejor de 1911 a 1926.
Bar de Rosendo, en el noreste con Maipú, reúne a periodistas de revistas. Allí, José Álvarez (Fray Mocho) gestú "Caras y Caretas".Bar Suárez, en el sudoeste con Maipú. Aún se encuentra.
Café de Gerard (el Bar Inglés), en el noreste con Florida. Musical y politizado, con la presencia de periodistas y políticos.
Estos locales hasta San Martin representan hitos en el recuerdo.
Palace Theatre, en el 757. Cine, el mejor de 1911 a 1926.
Bar de Rosendo, en el noreste con Maipú, reúne a periodistas de revistas. Allí, José Álvarez (Fray Mocho) gestú "Caras y Caretas".Bar Suárez, en el sudoeste con Maipú. Aún se encuentra.
Café de Gerard (el Bar Inglés), en el noreste con Florida. Musical y politizado, con la presencia de periodistas y políticos.
Almacén de Coppini, en el noreste con San Martin donde suele almorzar el Gral. Mitre y reunirse con correligionarios.
La Helvética, en el sudoeste con San Martin. Su salón alargado, con el estaño en un rincón. Asisten periodistas, intelectuales, escritores, políticos, etc.: Bartolomé Mitre; Joaquín de Vedia; el emir Emin Arslan; Roberto Payró; Emilio Becher; Héctor Pedro Blomberg; Eduardo Mallea. Se conocieron los directores Clemente Onelli (del Zoológico) y Antonio Malvagni (del Colón).
Dejó de atender en 1958, más que centenario. No fue olvidado.
Se llega a 25 de Mayo: El Bajo: otro ambiente y otra historia.
Las cuadras al norte son las que han contribuido a (¡merecida!) fama. Incluyen los Teatros Roma y Cosmopolita y otras salas (no son recordables) con sus "desplumaderos" (cafetines) anexos y los cafés-concierto. Luego: Paseo de Julio (Leandro N. Alem) y su Recova que tiene, según Bossio, un "olor oriental especial". El Re dei Vini recibe conocidos noctámbulos.
Las del sur disimulan algún cafetín entre locales instalados en la zona financiera. Se recuerdan La Bolsa y el Bar Salisbury.
Café Casino, en Maipú 350, en el primer piso del Teatro Casino. Local cuyas características son similares a las de todos los que se encuentran incluidos (o son anexos) en numerosos, teatros.
Dejó de atender en 1958, más que centenario. No fue olvidado.
Se llega a 25 de Mayo: El Bajo: otro ambiente y otra historia.
Las cuadras al norte son las que han contribuido a (¡merecida!) fama. Incluyen los Teatros Roma y Cosmopolita y otras salas (no son recordables) con sus "desplumaderos" (cafetines) anexos y los cafés-concierto. Luego: Paseo de Julio (Leandro N. Alem) y su Recova que tiene, según Bossio, un "olor oriental especial". El Re dei Vini recibe conocidos noctámbulos.
Las del sur disimulan algún cafetín entre locales instalados en la zona financiera. Se recuerdan La Bolsa y el Bar Salisbury.
Café Casino, en Maipú 350, en el primer piso del Teatro Casino. Local cuyas características son similares a las de todos los que se encuentran incluidos (o son anexos) en numerosos, teatros.
Su categoría depende de la del teatro, desde la lujosa confitería instalada en las galerías del Teatro Ópera hasta los cafetines anexos a los teatros de El Bajo.
Algunos en los intervalos y al finalizar la función hacen interpretar o pasar música popular como una manera de atraer y retener a los espectadores. En otros, como el Casino, es habitual la presencia de damas que fraternizan con los clientes... los maledicentes presumen que no es para comenzar el espectáculo.
Algunos en los intervalos y al finalizar la función hacen interpretar o pasar música popular como una manera de atraer y retener a los espectadores. En otros, como el Casino, es habitual la presencia de damas que fraternizan con los clientes... los maledicentes presumen que no es para comenzar el espectáculo.
El recorrido se presenta en el sentido histórico hacía la Chacarita. Si bien se sugiere que debe ser en el del avance del tango en su tentativa de conquistar El Centro.
En realidad sólo conquistó la Corrientes angosta y susaledaños y se instaló en El Bajo. La Avenida de Mayo sigue españolísima: con un solo café tanguero.
Café Mogyana, en el sudeste con Suipacha. Enrique García Velloso lo considera "la peña bohemia por excelencia, con su ambiente parisiense". En éste y en el Doria, Florencio Sánchez escribe la mayoría de sus obras al dorso de formularios de telegramas "facilitados" por el correo.
Cruzando Suipacha, en el 925, el Café de los hermanos Domínguez; el año 1917 lo trasladan al 1537. El local lo ocupa el Café Los 36 (Billares) con Pedro Laurenz y Alfredo Gobbi.
Café El Quijote, en el 955, con su inconfundible aspecto de "taberna madrileña" (que incluye el olor a cocido), como lo calificó Vicente Martínez Cuiriño. Actuó un trio con Francini.
Siguiendo hacia C. Pellegrini, se sitúan en la vereda par, Café de los Inmortales, en el 920. Con su peña de 1905 a 1916.
Café Paulista, contiguo al teatro Nacional, reúne a su farándula.
Café El Nacional, en el 980. Hasta 1916 como Café Lloveras.
Café Germinal, en el 942. Su importancia en la difusión del tango aún no está bien determinada. Alli debutó Aníbal Troilo.
Un saludo a la Confiteria Ideal y sus reuniones vespertinas.
En el noroeste de Esmeralda y Sarmiento el Almacén de Piaggio y las inolvidables charlas de don Santiago Belisario Roldán, que en ocasiones continúan en el Petit Salón, situado enfrente. El Petit y El Julién, en Esmeralda y Lavalle, "bacanes".
De los locales de los alrededores, diversos son tradlclonales los del sur: la cortada Carabelas es: El tajo malevo en El Centro, con sus fondas "sobre" el Mercado del Plata; en el Nasun, Doria y Benjamín "comen bien y escuchan organitos", puesteros y noctámbulos. Excelente el puchero de La Croce di Malta que ayuda a subsistir famélicos inmortales. En el Café San Bernardo, su dueño, don Modesto (Martínez) recibe bohemios y cogotudos.
El lujoso Restaurante Americano, luego como Restaurante (El) Conté atrae a clientes (pese a sus precios) por su fa mosa cocina y calificadas or questas. Se encuentra en Perón 966.
En el 920 el Restaurante Chiquín, el de la farándula.
Café El Nacional, en el 980. Hasta 1916 como Café Lloveras.
Café Germinal, en el 942. Su importancia en la difusión del tango aún no está bien determinada. Alli debutó Aníbal Troilo.
Un saludo a la Confiteria Ideal y sus reuniones vespertinas.
En el noroeste de Esmeralda y Sarmiento el Almacén de Piaggio y las inolvidables charlas de don Santiago Belisario Roldán, que en ocasiones continúan en el Petit Salón, situado enfrente. El Petit y El Julién, en Esmeralda y Lavalle, "bacanes".
De los locales de los alrededores, diversos son tradlclonales los del sur: la cortada Carabelas es: El tajo malevo en El Centro, con sus fondas "sobre" el Mercado del Plata; en el Nasun, Doria y Benjamín "comen bien y escuchan organitos", puesteros y noctámbulos. Excelente el puchero de La Croce di Malta que ayuda a subsistir famélicos inmortales. En el Café San Bernardo, su dueño, don Modesto (Martínez) recibe bohemios y cogotudos.
El lujoso Restaurante Americano, luego como Restaurante (El) Conté atrae a clientes (pese a sus precios) por su fa mosa cocina y calificadas or questas. Se encuentra en Perón 966.
En el 920 el Restaurante Chiquín, el de la farándula.
Al norte: en Lavalle y Suipacha: Café Botafogo y Julio De Caro.
Un saltido a los Richmond, son tres y distintos: FIorida 450, clases media y alta. Sede del "Grupo de Florida".
Esmeralda 444, estudiantes y extras de cine, quienes la siguen en Sulpacha 450, billar y bolos. Actuación de la jazz de Armani.
Es injusta la respuesta de no se recuerda cuando se consulta sobre otros cafés de los alrededores. No muy numerosos, en varios se gestaron y son sede de barras de amigos, y su única pretensión es seguir siéndolo. Otros sí colaboran con el conocimiento del tango ya que reciben a músicos y conjuntos, improvisados, que "van a matar el hambre". También injusto, alli se inician y se dan a conocer músicos luego calificados.
Existe similitud con lo que representan y son los cafés barriales.
Un recuerdo a la vitrolera (victrolera) que "pasa" los discos desde su palquito, donde reina inalcanzable (¿o no?).
Existe similitud con lo que representan y son los cafés barriales.
Un recuerdo a la vitrolera (victrolera) que "pasa" los discos desde su palquito, donde reina inalcanzable (¿o no?).
Antonio Requeni menciona (otro) Marzotto, en Lavalle entre Malpú y Esmeralda, una suerte de "Bolsa de trabajo" que reúne a músicos no ocupados que esperan que lleguen empresarios y músicos no ocupados que esperan que regresen sus amigas.
La esquina del Almacén El Verde, es la del sudoeste con Cerrito, donde actuaron Juan Maglio "Pacho" y Agustin Berto.
La esquina del Almacén El Verde, es la del sudoeste con Cerrito, donde actuaron Juan Maglio "Pacho" y Agustin Berto.
Vendido, sus ex dueños compran el local del Lleveras, y con los compases de "La Morocha" inauguran el Café El Nacional, el que siempre se recuerda como Catedral del Tango.
Es un salón alargado, paredes color café, el palquito, pequeño, en el centro. Se consideran sus mejores años los de 1920 a 1932 con el sexteto de Anselmo Aieta y su bandoneón.
Luego Juan D'Arienzo y su orquesta (Rodolfo Biaggi al piano).
Se dejó de ver en diciembre de 1952; sigue su espiritu.
De acuerdo a Ariel Magallanes ("Todo es Historia" 41), con su desaparición "se puso el epitafio en la historia del tango".Con el Café La Oración, en el 1000, frente a la Iglesia de San Nicolás, tanguero, y El Seminario, en Perón y C. Pellegrini, que reúne a integrantes de tres teatros vecinos y de la Sociedad de Autores, se recuerdan a todos los que se eliminan, incluye cinco teatros e instituciones, para abrir la Avenida 9 de Julio.
Luego Juan D'Arienzo y su orquesta (Rodolfo Biaggi al piano).
Se dejó de ver en diciembre de 1952; sigue su espiritu.
De acuerdo a Ariel Magallanes ("Todo es Historia" 41), con su desaparición "se puso el epitafio en la historia del tango".Con el Café La Oración, en el 1000, frente a la Iglesia de San Nicolás, tanguero, y El Seminario, en Perón y C. Pellegrini, que reúne a integrantes de tres teatros vecinos y de la Sociedad de Autores, se recuerdan a todos los que se eliminan, incluye cinco teatros e instituciones, para abrir la Avenida 9 de Julio.
En ninguna de las plazoletas que existen sobre sus "tumbas" se colocó un modesto monolito con una placa. Desapareció la Iglesia de San Nicolás donde flameó por primera vez la bandera.
Con la apertura de la Avenida 9 de julio, los porteños admiten que la calle Corrientes (y ellos) pierden algo tradicional, ya que "quedan divididos por 150 metros de desolación".
Con la apertura de la Avenida 9 de julio, los porteños admiten que la calle Corrientes (y ellos) pierden algo tradicional, ya que "quedan divididos por 150 metros de desolación".
lunes, 7 de diciembre de 2015
Bahía Blanca Reafirma Su Historia Y Pasión Tanguera
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| Pugliese y Goyeneche |
La apertura oficial del Día Nacional del Tango se llevará a cabo el 11 de diciembre a las 17 hs en el Auditorio de la Cooperativa Obrera (Zelarayán 560) con la inauguración de una plaqueta con la imagen de Osvaldo Pugliese -noble representante del cooperativismo y de la época dorada del Tango- del cual hablarán representantes de la institución y José Valle, Presidente del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina, quien además otorgará un reconocimiento a la Cooperativa Obrera por su permanente apoyo a la Cultura Nacional de nuestro país.
En el hall del Centro Cultural se exhibirán esculturas talladas en madera por el artista Celso Biondo. Además, podrá disfrutarse, gratuitamente, de un destacado espectáculo a cargo de Gaby “La voz sensual del tango”, Pablo Gibelli, Juan Carlos Deambrosi, Víctor Volpe y los Bailarines Natalia y Gustavo. Asimismo, se proyectará un breve documental sobre Osvaldo Pugliese.
Continuando con esta fiesta del tango bahiense, por la noche, a las 21.30 hs se presentarán en el Café Histórico (Av. Colón 602) los cantantes Chacho Tinervia, Gastón Peralta, Mariana Tinervia e invitados especiales.
Desde las 22 hs, en El Motivo Tanguería, podrá disfrutarse de show, exhibición a cargo de los destacados bailarines Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez y milonga con la actuación de Paula Barrio y su cuarteto compuesto por: Waldo Graf (piano), Jimena Zalazar (flauta traversa), Melina Ricke (guitarra) y Lautaro Lepileo (batería), y la participación especial de la Reina Nacional del Tango 2015, María Sol Díaz.
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| Gaby |
El clavel rojo en el piano
La orquesta vivió sus peripecias antes, durante y después del primer peronismo. Los músicos bancaron a muerte a su director. «En 1948 prácticamente me borraron —recordaba don Osvaldo—. Nadie me daba trabajo, padecí humillaciones diversas, pero la orquesta siguió funcionando, sin pianista, estando yo preso, con un clavel rojo sobre el piano». Los espectáculos fueron perturbados, la policía disparaba al aire, bloqueaba la entrada del público, requisaba los papeles personales de los músicos. Las visitas de los músicos a la Casa de Gobierno para pedir su libertad eran reiteradas. Una mañana de carnaval, un militar les informó que, «por órdenes superiores», se levantaba el arresto. Esa noche, Osvaldo llegó en andas hasta al escenario del club Atlanta.
En 1955, Pugliese estuvo preso desde enero a julio, en Villa Devoto. Los avatares políticos lo llevaron a integrar una delegación artística cuando volvió Perón en 1973. «Gracias por haberme perdonado», le dijo Perón. Sin embargo, según sus propias declaraciones, «la cana más fulera» fue en el barco Parísdurante la Operación Cardenal de la Revolución Libertadora, en 1957. Se le había informado que la intención de Rojas era hundir el barco con los detenidos dentro. Simultáneamente, radio Splendid transmitía su debut como concertista en la emisora. «La hipocresía del sistema —decía Pugliese—: el locutor anunció a mi orquesta, y yo en cana».
Pero, así como se ruborizaba si le gritaban «Al Colón», creía que el problema que sufrió «no es un capital invertido que tiene que dar renta. Por eso no me gusta vanagloriarme… No creo que estar preso sea una virtud para andar proclamándola… Cuando uno opta por militar en un partido, opta por todas las satisfacciones y por todos los inconvenientes y sinsabores de la cosa. Lo hace porque le parece lo mejor, porque lo siente como una obligación».
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martes, 1 de diciembre de 2015
Agustín Magaldi, la voz sentimental de Buenos Aires
Se dice que Gardel cantó para todas las clases sociales. Los personajes de sus tangos podían ser malevos de barrio, compadritos de los arrabales, pero también angustiados oficinistas de clase media o espléndidos bon vivant de las clases altas. Magaldi hizo y fue otra cosa. Sus personajes pertenecen exclusivamente al mundo de los pobres. Por supuesto que grabó de todo y en eso se pareció a Gardel, quien sin complejos iba de un cielito a un fox-trot y de una canzoneta a un tango, pero los temas que lo consagraron para siempre, los que ganaron el corazón de su público, fueron diez, quince a lo sumo y su rasgo distintivo es que todos tienen la marca inefable de lo popular.
Se trata de historias que narran con trazos gruesos y realistas los sufrimientos, las desgracias y las pasiones de los perdedores. Temas como “Dios te salve m’hijo”, “El penado 14”, “Consejo de oro”, son su marca registrada. Su particular manera de interpretarlos, arrancaban lágrimas de hombres poco habituaados a expresar sus sentimientos. En una Argentina donde la inmigración fue masiva, Magaldi contó con la adhesión incondicional de la comunidad italiana, tal vez porque muchas de las letras que interpretaba reflejaban los dolores y tristezas de la gente trabajadora.
Pero no sólo los inmigrantes, o sus hijos, estuvieron entre sus incondicionales. También lo acompañaron con abnegada fidelidad criollos de tierra adentro, hombres del campo y la ciudad que se identificaban con su singular estilo, con esa manera tristona de cantar historias pequeñas pero cargadas de emotividad y dolor. No tengo noticias de que Magaldi alguna vez haya viajado a Europa, pero sus viajes al interior del país fueron frecuentes. En los pueblos, en improvisados escenarios, los paisanos asistían felices al espectáculo brindado por quien ya era conocido en la Argentina como “La voz sentimental de Buenos Aires”. A Magaldi, y no tanto a Gardel, deberían haberle dicho que a sus discos no los compraban los bacanes.
Magaldi es también uno de los pocos tangueros que en su repertorio le otorga un lugar destacado a la mujer. Temas como “Levanta la frente”, “Libertad”, “No quiero verte llorar”, por citar los más conocidos, cuentan como protagonista a una mujer que si bien desempeña un rol clásico, alejado del feminismo que como causa se iniciará tres décadas después, ese rol a través de sus interpretaciones adquiere una sorprendente dignidad.
Magaldi murió joven y su muerte fue llorada por muchos tangueros. En algún momento se pensó que su tragedia desplazaría a la de Gardel, pero no fue así. Por el contrario, con el paso de los años fue perdiendo vigencia hasta convertirse en una suerte de fetiche nostálgico de viejos tangueros leales al culto de “la voz sentimental de Buenos Aires”. A diferencia de Gardel, pero no sólo de Gardel, no supo vencer el paso del tiempo. Demasiado pintoresco para los tradicionalistas, demasiado cursi para la vanguardia, fue desapareciendo lentamente de los sellos discográficos hasta degradar en el anacronismo, una voz que se puede escuchar en algunas circunstancias especiales para tener una idea aproximada de cómo se vivía el tango hace más de setenta años.
El balance puede ser duro, pero es así. Se podrá decir que no se merecía ese destino o que contaba con interesantes recursos vocales, pero convengamos que, más allá de la nostalgia y los afectos, decididamente no está incorporado como un clásico. En estos temas, siempre es riesgoso elaborar pronósticos, pero no es temerario decir que dentro de algunas décadas los nombres de Gardel, Charlo, Rivero, Goyeneche, Ruiz, Vargas o Sosa, serán recordados, mientras que Magaldi seguramente sobrevivirá como curiosidad.
Se asegura -pero la opinión no es unánime- que Agustín Magaldi nació en Casilda, provincia de Santa Fe, el 1º de diciembre de 1898. Allí vivió su infancia, pero antes de los diez años ya estaba en Rosario. Al conservatorio musical y a Caruso, los descubrió en esa ciudad. A partir de ese momento, la influencia de la canción lírica será evidente. De todos modos, y luego de alguna que otra incursión en el género, pronto se volcará hacia la música popular, que a inicios de los años veinte ya era el tango, aunque acompañado por canciones camperas, cielitos, vidalitas, milongas, cuecas y zambas.
Su primer dúo fue con Héctor Palacios. Luego su acompañante será Nicolás Rossi. En 1923 se radica en Buenos Aires decidido a ganarse un lugar como cantor popular. Gracias al apoyo de Rosita Quiroga empieza a grabar en el sello Víctor, pero el punto de partida de su verdadera carrera profesional se produce en 1925, cuando constituye el dúo con Pedro Noda, acompañado por las guitarras de Enrique Maciel y José María Aguilar al principio. Éstos luego serán sucedidos por Genaro Veiga, Rosendo Pesoa, Diego Centeno y Angel Domingo Riverol.
El dúo Magaldi-Noda durará diez años. Para muchos magaldianos, éste es el mejor momento del maestro. La presencia en los escenarios porteños se extenderá luego a las principales ciudades de las provincias argentinas. En 1935, el dúo se disuelve. Noda se irá con Carlos Dante y Magaldi como solista será acompañado por las guitarras de Centeno, Ortiz y Francino y el arpa de Félix Pérez Cardozo.
Para esa época, Magaldi ya es una estrella de la radio, de las radios que en diversos momentos funda ese pionero del medio que fue Jaime Yanquelevich . Es probable que para esa época haya conocido a Evita, pero ese encuentro no tuvo ninguna importancia en su carrera profesional. Su primer escenario será Radio Nacional, luego Radio Belgrano y finalmente Radio Splendid. En Belgrano, su programa fue un verdadero suceso de popularidad. Magaldi y la Gomina Brancato se constituyeron en una marca registrada.
Agustín Magaldi murió antes de cumplir los cuarenta años. Una operación de vesícula en el Sanatorio Otamendi se complicó y lo llevó al silencio el 8 de septiembre de 1938. Una multitud lo acompañó al cementerio de la Chacarita. Años después, su hijo recorrerá los escenarios de la Argentina imitando al padre. El muchacho logra despertar algunas expectativas porque los viejos tangueros están dispuestos a dejarse ganar por la nostalgia. El fenómeno no duró mucho... Una vez más, el principio, “nunca segundas partes fueron buenas”, se cumplió al pie de la letra.
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