El periodista y escritor Emilio Ruchansky presentará este viernes desde las 18, en la sede del Colegio de Abogados la ciudad de Bahía Blanca, su libro "Un mundo con drogas".
Organizado por la Defensoría Departamental Bahía Blanca y el Departamento de Derecho de la Universidad Nacional del Sur (UNS), la presentación se llevara la sede ubicada en Sarmiento 54, en el centro de la ciudad.
Ruchansky es periodista especializado en la problemática del uso de drogas y actualmente es columnista de judiciales del noticiero Visión 7.
Luego de pasar varios años investigando las experiencias alternativas a la prohibición en países como Suiza, España, Estados Unidos, Uruguay, Bolivia y Holanda, Ruchansky ofrece una mirada a los sistemas que han decidido convivir con el consumo, explica su funcionamiento y reflexiona sobre cómo ponerle fin a la violencia narco mediante la regulación y legalización de las drogas.
miércoles, 8 de junio de 2016
martes, 24 de mayo de 2016
Borges:Sus anécdotas más divertidas
En una entrevista, en Roma, un periodista trataba de poner en aprietos a Jorge Luis Borges. Como no lo lograba, finalmente probó con algo que le pareció más provocativo: "¿En su país todavía hay caníbales?" "Ya no -contestó aquél-, nos los comimos a todos."
En ese tipo de situaciones, la respuesta a la que apelaba Borges tenía el objetivo de desactivar aprestos polémicos por los que nunca tuvo el menor apasionamiento. Provocaba hilaridad hasta en el confrontador.
Pero el anecdotario borgeano -el más rico y variado de cuantas personalidades uno recuerde- está también hecho de observaciones, ocurrencias y comentarios de singular agudeza.
Borges, sin flores en Ginebra
Polémica por las nuevas traducciones de su obra al inglés
En ese temperamento, el escritor no rehuía incluso el tener que vérselas con temas difíciles : en plena Guerra de las Malvinas, opinó que "la Argentina e Inglaterra parecen dos pelados peleándose por un peine" y que "las islas habría que regalárselas a Bolivia para que tenga salida al mar".
Formulaciones que, en su conjunto, asoman como un juego de la inteligencia y el sentido del humor.
Esteban Peicovich, que fue asiduo interlocutor del autor de El Aleph y cuyo libro Borges, el palabrista ha sido reeditado recientemente en Madrid, lo explica así: "En esto debe verse su gran sentido lúdico y su mirada fresca, de niño grande".
Aquí va una porción de anécdotas con el sello de Borges, que han trascendido como si fueran parte inseparable de su "otro" perfil:
Propuesta. Cuenta Héctor Yanover que durante una reunión de la SADE sobre la situación de la literatura argentina, Córdoba Iturburu, que la presidía, inquirió a los gritos: "¿Y qué vamos a hacer por nuestros jóvenes poetas?" Desde el fondo llegó otro grito, éste de Borges: "¡Disuadirlos!"
Newton. En la pausa de un acto cultural, el novelista Oscar Hermes Villordo acompañó a Borges al baño, situado en un primer piso al que se llegaba por una empinada escalera de madera. Cuando volvían, Villordo notó que Borges descendía los escalones demasiado rápido y, temiendo lo peor, le preguntó: "¿No deberíamos ir más despacio?" "Pero no soy yo -aclaró Borge-, es Newton."
Mala junta. Borges charla con Antonio Carrizo, en un bar. Por la radio del local se anuncia un tango con letra de León Benarós, amigo de Borges. El locutor propone escucharlo y el escritor acepta. Cuando el tango termina, Carrizo le pregunta qué le pareció. Borges mueve la cabeza y dictamina, muy preocupado: "Esto le pasa a Benarós por juntarse con peronistas".
Libros valiosos. Borges y Bioy Casares firmaban ejemplares en una librería. El trámite se torna interminable. De pronto, Borges le susurra algo al oído a Bioy. El periodista Norberto Firpo alcanza a escucharlo: "¿Te imaginás, Adolfito, cuánto va llegar a costar un libro nuestro que no esté firmado?"
Borges conjetural . El poeta Eduardo González Lanuza, uno de los introductores del ultraísmo en la Argentina y gran amigo de Borges, descubre a éste en Florida y Corrientes, solo, con su bastón, esperando para poder cruzar. Lo toca y le dice: "Borges, soy González Lanuza". El vuelve la cabeza y, después de unos segundos, contesta: "Es probable".
Desconcertado. En Maipú y Tucumán, un grupo de adictos a Isabel Perón descubre a Borges y lo sigue unos metros, insultándolo. Al ingresar en su casa, un periodista le pregunta cómo se siente. "Medio desorientado -manifiesta-. Se me acercó una mujer vociferando: ¡Inculto! ¡Ignorante! "
Título. Por último, algo personal. Allá hacia fines de los años 70, tras una nota, Borges le pide a este redactor que lo acompañe a tomar un taxi. En el trayecto, nos surge la curiosidad de saber cuál de sus libros es el que lo ha dejado más conforme. " Historia universal de la infamia" , declara. Seguimos en silencio, hasta que llega un taxi. Antes de abordarlo, se vuelve y dice: "Ahora que lo pienso, mejor título hubiera sido Historia universal de la infancia".
En ese tipo de situaciones, la respuesta a la que apelaba Borges tenía el objetivo de desactivar aprestos polémicos por los que nunca tuvo el menor apasionamiento. Provocaba hilaridad hasta en el confrontador.
Pero el anecdotario borgeano -el más rico y variado de cuantas personalidades uno recuerde- está también hecho de observaciones, ocurrencias y comentarios de singular agudeza.
Borges, sin flores en Ginebra
Polémica por las nuevas traducciones de su obra al inglés
En ese temperamento, el escritor no rehuía incluso el tener que vérselas con temas difíciles : en plena Guerra de las Malvinas, opinó que "la Argentina e Inglaterra parecen dos pelados peleándose por un peine" y que "las islas habría que regalárselas a Bolivia para que tenga salida al mar".
Formulaciones que, en su conjunto, asoman como un juego de la inteligencia y el sentido del humor.
Esteban Peicovich, que fue asiduo interlocutor del autor de El Aleph y cuyo libro Borges, el palabrista ha sido reeditado recientemente en Madrid, lo explica así: "En esto debe verse su gran sentido lúdico y su mirada fresca, de niño grande".
Aquí va una porción de anécdotas con el sello de Borges, que han trascendido como si fueran parte inseparable de su "otro" perfil:
Propuesta. Cuenta Héctor Yanover que durante una reunión de la SADE sobre la situación de la literatura argentina, Córdoba Iturburu, que la presidía, inquirió a los gritos: "¿Y qué vamos a hacer por nuestros jóvenes poetas?" Desde el fondo llegó otro grito, éste de Borges: "¡Disuadirlos!"
Newton. En la pausa de un acto cultural, el novelista Oscar Hermes Villordo acompañó a Borges al baño, situado en un primer piso al que se llegaba por una empinada escalera de madera. Cuando volvían, Villordo notó que Borges descendía los escalones demasiado rápido y, temiendo lo peor, le preguntó: "¿No deberíamos ir más despacio?" "Pero no soy yo -aclaró Borge-, es Newton."
Mala junta. Borges charla con Antonio Carrizo, en un bar. Por la radio del local se anuncia un tango con letra de León Benarós, amigo de Borges. El locutor propone escucharlo y el escritor acepta. Cuando el tango termina, Carrizo le pregunta qué le pareció. Borges mueve la cabeza y dictamina, muy preocupado: "Esto le pasa a Benarós por juntarse con peronistas".
Libros valiosos. Borges y Bioy Casares firmaban ejemplares en una librería. El trámite se torna interminable. De pronto, Borges le susurra algo al oído a Bioy. El periodista Norberto Firpo alcanza a escucharlo: "¿Te imaginás, Adolfito, cuánto va llegar a costar un libro nuestro que no esté firmado?"
Borges conjetural . El poeta Eduardo González Lanuza, uno de los introductores del ultraísmo en la Argentina y gran amigo de Borges, descubre a éste en Florida y Corrientes, solo, con su bastón, esperando para poder cruzar. Lo toca y le dice: "Borges, soy González Lanuza". El vuelve la cabeza y, después de unos segundos, contesta: "Es probable".
Desconcertado. En Maipú y Tucumán, un grupo de adictos a Isabel Perón descubre a Borges y lo sigue unos metros, insultándolo. Al ingresar en su casa, un periodista le pregunta cómo se siente. "Medio desorientado -manifiesta-. Se me acercó una mujer vociferando: ¡Inculto! ¡Ignorante! "
Título. Por último, algo personal. Allá hacia fines de los años 70, tras una nota, Borges le pide a este redactor que lo acompañe a tomar un taxi. En el trayecto, nos surge la curiosidad de saber cuál de sus libros es el que lo ha dejado más conforme. " Historia universal de la infamia" , declara. Seguimos en silencio, hasta que llega un taxi. Antes de abordarlo, se vuelve y dice: "Ahora que lo pienso, mejor título hubiera sido Historia universal de la infancia".
martes, 19 de abril de 2016
Mis héroes el nuevo libro de Tomás Abraham
El volumen, publicado por Galerna, reúne más de cuarenta ensayos del autor de "La empresa de vivir" y "La dificultad", entre los que sobresalen los textos dedicados a Glenn Gould y a Tulio Haperín Donghi, pero donde nada sobra o está puesto de más.
- ¿Por qué "Mis héroes"? Nada indica que hayas pensado alguna vez en otros poderes que sean los del deseo, la supervivencia, la astucia, ya que hablamos de héroes.
- Me gustó la palabra para asociarla a la admiración que tengo por artistas y filósofos. La admiración se da con un semejante. No es adoración a un jefe divino o humano. Admiramos a quien logra algo mágico con un trabajo terrestre y pedestre. En donde hay teclas, cuerdas, pigmentos y libros. Materialidades. Y son mis héroes porque les debo mi pensamiento. Es mío, pero se los debo porque lo genero por mi conversación con ellos.
- ¿Podemos pensarlo como un libro de filosofía? Y si no lo fuera, ¿qué conceptos ilustrarías por medio de los personajes?
- Cada vez más el tema de los géneros complica como lo hacen todas estas cuestiones de la identidad ¿Qué es? ¿Qué sos? Siempre la esencia. Digamos que son ensayos y que la palabra filosofía se adosa a mi pensamiento para quien lo juzgue así. Si me toca a mí el turno, digo que pienso de un modo filosófico con el objetivo de contar historias.
- Este libro, que sospecho no obedece a ningún plan previo, parece igualmente susceptible de agruparse con otros libros tuyos que quizá toman alguna distancia de las cuestiones filosóficas.
- Nunca tomo distancia de las cuestiones filosóficas porque no sé qué son tales cuestiones. Escribo sobre todas las cosas que me interesan. Pero el tema de la inteligencia en Amélie Nothomb, de la respetabilidad burguesa en Marai, como la luz blanca de Fader, me son tan filosóficos como la dialéctica trascendental de Kant.
- Dijiste que sobre ciertos autores sobre los que habías escrito era muy difícil que volvieras ¿Cómo resultó la experiencia de volver sobre estos?
- No volví, son primeras y últimas lecturas. Son encuentros maravillosos en los que trato de escribir y narrar lo que es un impacto admirativo al tiempo que hablo sobre el objeto admirado.
- ¿Por qué aparecen artistas tan disímiles entre sí como son Glenn Gould y Daniel Baremboim, o Werner Herzog y John Cassavetes? ¿Te interesan sus diferencias, su potencia, sus similitudes o nada eso, qué entonces?
- El mundo es diverso y contrastado. Mis libros se llaman fricciones, tensiones, etc. Se necesita de dos opuestos para generar una chispa. Se piensa con obstáculos. Cada uno de lo nombrados estira la cuerda de su ser hasta el final. La inhumanidad de Herzog, la extrema necesidad de ser de Cassavettes, la ambición demoníaca de Gould, y el pensamiento ético de Baremboim, en cada uno hay una forma que trasunta verdad y belleza.
- Tulio Halperín Donghi y Herzog aparecen en zonas distintas del libro. Sin embargo, imperceptiblemente, los une un aire de familia ¿Qué pensás al respecto?
- Creo que Herzog se aburriría con un libro de Halperín, y no sé si al historiador le interesaba el cine del alemán. Herzog es épico y geológico, le interesa lo inhumano, lo que rodea al hombre en su inmensidad. Halperín bucea en minucias pero sabe dar también grandes brochazos. Esto lo digo para no decir que no tienen nada que ver.
- Cassavetes y Carlos Correas serían otro dueto, de los menos obvios, si es que alguno lo es ¿Cómo los ves vos?
- Como dueto creo que podrían pasar una noche los dos borrachos y hacer algún quilombo en una casa o un bar. Nada más. Cassavetes amaba demasiado, Correas odiaba demasiado.
- Sarmiento, no el prócer sino ese observador agudo de lo real y de la historia, ese tipo comprometido con un país que no sabe bien cuál es, en esa perspectiva, ¿cómo ves su tutela sobre la Argentina contemporánea?
- No lo veo tutor. Para mí es un maestro, lo que no es lo mismo. Es un semejante, no baja línea. Es un ser deseante. Un hacedor. Quería una Argentina ancha, fuerte, y no un país mezquino que siempre grita porque lo quieren violar, robar, secuestrar como virgen en apuros.
- A pesar de haber practicado con cierta frecuencia la escritura periodística, esa misma escritura en el libro no aparece subordinada a organizar 'didácticamente' algunas ideas generales para concentrarte en mundos particulares ¿Esto es así?
- Soy didáctico por necesidad y urgencia, para comenzar, para entender lo que yo mismo hago. Tengo que ver lo que pienso, decirlo en seguida y sin rodeos, tenerlo en la punta del nervio y largarlo. Claro, luego de estudiar un par de añitos.
- El Sabato que aparece en "Mis héroes" ¿te hizo pensar en algún héroe de la literatura occidental o más bien en un funcionario contradicho?
- Falta que digas “contrahecho”. Sabato fue un maestro de juventudes que en los sesenta escribió “Sobre héroes y tumbas” que, al igual que Rayuela, crearon personajes inolvidables como La Maga y Alejandra. Además, un buen tipo, ensuciado por mediocres.
- Finalmente, ¿qué te interesó de Richard Sennett, un sociólogo bien pegado a la experiencia y a lo que de ella pueda contarse en estos tiempos?
- Lo que me interesa de Sennett es su idea de oficio, el de un trabajo bien hecho, y que hacer algo bien nos hace bien. Se trata de un ética que tiene que ver con la laboriosidad. Sus análisis sobre las pérdidas de identidad en las nuevas formas de sociabilidad, o su interés por el trabajo cooperativo, se relacionan con lo anterior, pero nos llevan a discusiones más sofisticadas. No creo que haya vuelta atrás en la historia, y a veces noto en intelectuales progresistas de talento, como Sennett y Judt, cierta nostalgia por el capitalismo industrial y el estado de bienestar de la década de la posguerra. Es un mundo que parece fenecido. Pero la idea de oficio me parece fundamental en una sociedad que ha degradado la voluntad de hacer, el estudio y el esfuerzo.
- ¿Por qué "Mis héroes"? Nada indica que hayas pensado alguna vez en otros poderes que sean los del deseo, la supervivencia, la astucia, ya que hablamos de héroes.
- Me gustó la palabra para asociarla a la admiración que tengo por artistas y filósofos. La admiración se da con un semejante. No es adoración a un jefe divino o humano. Admiramos a quien logra algo mágico con un trabajo terrestre y pedestre. En donde hay teclas, cuerdas, pigmentos y libros. Materialidades. Y son mis héroes porque les debo mi pensamiento. Es mío, pero se los debo porque lo genero por mi conversación con ellos.
- ¿Podemos pensarlo como un libro de filosofía? Y si no lo fuera, ¿qué conceptos ilustrarías por medio de los personajes?
- Cada vez más el tema de los géneros complica como lo hacen todas estas cuestiones de la identidad ¿Qué es? ¿Qué sos? Siempre la esencia. Digamos que son ensayos y que la palabra filosofía se adosa a mi pensamiento para quien lo juzgue así. Si me toca a mí el turno, digo que pienso de un modo filosófico con el objetivo de contar historias.
- Este libro, que sospecho no obedece a ningún plan previo, parece igualmente susceptible de agruparse con otros libros tuyos que quizá toman alguna distancia de las cuestiones filosóficas.
- Nunca tomo distancia de las cuestiones filosóficas porque no sé qué son tales cuestiones. Escribo sobre todas las cosas que me interesan. Pero el tema de la inteligencia en Amélie Nothomb, de la respetabilidad burguesa en Marai, como la luz blanca de Fader, me son tan filosóficos como la dialéctica trascendental de Kant.
- Dijiste que sobre ciertos autores sobre los que habías escrito era muy difícil que volvieras ¿Cómo resultó la experiencia de volver sobre estos?
- No volví, son primeras y últimas lecturas. Son encuentros maravillosos en los que trato de escribir y narrar lo que es un impacto admirativo al tiempo que hablo sobre el objeto admirado.
- ¿Por qué aparecen artistas tan disímiles entre sí como son Glenn Gould y Daniel Baremboim, o Werner Herzog y John Cassavetes? ¿Te interesan sus diferencias, su potencia, sus similitudes o nada eso, qué entonces?
- El mundo es diverso y contrastado. Mis libros se llaman fricciones, tensiones, etc. Se necesita de dos opuestos para generar una chispa. Se piensa con obstáculos. Cada uno de lo nombrados estira la cuerda de su ser hasta el final. La inhumanidad de Herzog, la extrema necesidad de ser de Cassavettes, la ambición demoníaca de Gould, y el pensamiento ético de Baremboim, en cada uno hay una forma que trasunta verdad y belleza.
- Tulio Halperín Donghi y Herzog aparecen en zonas distintas del libro. Sin embargo, imperceptiblemente, los une un aire de familia ¿Qué pensás al respecto?
- Creo que Herzog se aburriría con un libro de Halperín, y no sé si al historiador le interesaba el cine del alemán. Herzog es épico y geológico, le interesa lo inhumano, lo que rodea al hombre en su inmensidad. Halperín bucea en minucias pero sabe dar también grandes brochazos. Esto lo digo para no decir que no tienen nada que ver.
- Cassavetes y Carlos Correas serían otro dueto, de los menos obvios, si es que alguno lo es ¿Cómo los ves vos?
- Como dueto creo que podrían pasar una noche los dos borrachos y hacer algún quilombo en una casa o un bar. Nada más. Cassavetes amaba demasiado, Correas odiaba demasiado.
- Sarmiento, no el prócer sino ese observador agudo de lo real y de la historia, ese tipo comprometido con un país que no sabe bien cuál es, en esa perspectiva, ¿cómo ves su tutela sobre la Argentina contemporánea?
- No lo veo tutor. Para mí es un maestro, lo que no es lo mismo. Es un semejante, no baja línea. Es un ser deseante. Un hacedor. Quería una Argentina ancha, fuerte, y no un país mezquino que siempre grita porque lo quieren violar, robar, secuestrar como virgen en apuros.
- A pesar de haber practicado con cierta frecuencia la escritura periodística, esa misma escritura en el libro no aparece subordinada a organizar 'didácticamente' algunas ideas generales para concentrarte en mundos particulares ¿Esto es así?
- Soy didáctico por necesidad y urgencia, para comenzar, para entender lo que yo mismo hago. Tengo que ver lo que pienso, decirlo en seguida y sin rodeos, tenerlo en la punta del nervio y largarlo. Claro, luego de estudiar un par de añitos.
- El Sabato que aparece en "Mis héroes" ¿te hizo pensar en algún héroe de la literatura occidental o más bien en un funcionario contradicho?
- Falta que digas “contrahecho”. Sabato fue un maestro de juventudes que en los sesenta escribió “Sobre héroes y tumbas” que, al igual que Rayuela, crearon personajes inolvidables como La Maga y Alejandra. Además, un buen tipo, ensuciado por mediocres.
- Finalmente, ¿qué te interesó de Richard Sennett, un sociólogo bien pegado a la experiencia y a lo que de ella pueda contarse en estos tiempos?
- Lo que me interesa de Sennett es su idea de oficio, el de un trabajo bien hecho, y que hacer algo bien nos hace bien. Se trata de un ética que tiene que ver con la laboriosidad. Sus análisis sobre las pérdidas de identidad en las nuevas formas de sociabilidad, o su interés por el trabajo cooperativo, se relacionan con lo anterior, pero nos llevan a discusiones más sofisticadas. No creo que haya vuelta atrás en la historia, y a veces noto en intelectuales progresistas de talento, como Sennett y Judt, cierta nostalgia por el capitalismo industrial y el estado de bienestar de la década de la posguerra. Es un mundo que parece fenecido. Pero la idea de oficio me parece fundamental en una sociedad que ha degradado la voluntad de hacer, el estudio y el esfuerzo.
jueves, 14 de abril de 2016
GABY PROTAGONIZA LA VIDA DE EVA PERÓN EN TIEMPO DE TANGO
Llega al Teatro Municipal “Tibio está el pañuelo todavía” un musical sobre la vida de Eva Perón en tiempo de tango. Será en el marco de los Festejos del 188 aniversario de la Ciudad de Bahía Blanca, el domingo 17 de abril a las 21hs.
Este musical fue escrito y es interpretado por Gaby, “La voz sensual del tango”, bajo una idea de José Valle, con la participación del pianista Víctor Volpe y los bailarines Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez.
Gaby logra una íntima conexión entre el relato de la vida de Evita y las canciones. Su amplísimo margen expresivo y magnífica voz de ricos matices, se enriquecieron con una faena de maestría actoral poco común en cancionistas de tango.
Gaby da vida a una Eva de carne y hueso que poco a poco, va comprendiendo el momento histórico en el que vive, y nos ofrece también una impecable y aguda reconstrucción de los efectos emocionales que los acontecimientos históricos de esa época tuvieron sobre el pueblo argentino. Es un muy buen musical que sumerge al espectador en los episodios más escondidos de la abanderada de los humildes. La puesta en escena es sobria, viva, de carácter altamente sugerente con pocos elementos inteligentemente aprovechados
Declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación.
Declarado de Interés Provincial y Legislativo por la Cámara de Senadores bonaerense.
Declarado de Interés Municipal por el Concejo Deliberante de Bahía Blanca.
Este musical fue escrito y es interpretado por Gaby, “La voz sensual del tango”, bajo una idea de José Valle, con la participación del pianista Víctor Volpe y los bailarines Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez.
Gaby logra una íntima conexión entre el relato de la vida de Evita y las canciones. Su amplísimo margen expresivo y magnífica voz de ricos matices, se enriquecieron con una faena de maestría actoral poco común en cancionistas de tango.
Gaby da vida a una Eva de carne y hueso que poco a poco, va comprendiendo el momento histórico en el que vive, y nos ofrece también una impecable y aguda reconstrucción de los efectos emocionales que los acontecimientos históricos de esa época tuvieron sobre el pueblo argentino. Es un muy buen musical que sumerge al espectador en los episodios más escondidos de la abanderada de los humildes. La puesta en escena es sobria, viva, de carácter altamente sugerente con pocos elementos inteligentemente aprovechados
Declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación.
Declarado de Interés Provincial y Legislativo por la Cámara de Senadores bonaerense.
Declarado de Interés Municipal por el Concejo Deliberante de Bahía Blanca.
viernes, 25 de marzo de 2016
Vargas Llosa desnuda fantasmas personales y dispara contra la prensa
Vargas Llosa ha decidido regresar a la ficción con una mezcla de thriller y retrato social que pone el foco sobre el mal periodismo, -"el amarillo y chismoso"- y donde el sexo aparece como el recurso que le pone la pimienta imprescindible a este entramado ambientado en el barrio limeño de las Cinco Esquinas, que en el siglo pasado fue eje de un renacimiento cultural y bohemio, y hoy es una zona peligrosa.
"Siempre se pensaba -argumenta Vargas LLosa- que el periodismo podrí¬a estar amenazado por el poder polí¬tico, por el militar o el económico, pero nadie hubiera podido pensar que el periodismo podrí¬a estar amenazado por la frivolidad, por el periodismo irresponsable o chismográfico, que es la forma representativa de esta época".
No sé sabe cuánto del esqueleto original de esta nueva pieza del ficción del autor de "La casa verde" forma parte de los efectos colaterales que le dejó su divorcio de Patricia -la mujer con la que compartió más de veinte años de su vida- y su contigua vinculación con Preysley, pero en todo caso la cuestión del amarillismo informativo es desde hace varios años una preocupación recurrente para el escritor, aunque hasta ahora nunca había sido foco directo de esta variante periodística.
"El peligro viene desde dentro del periodismo empujado por una necesidad de un público cada vez más interesado en el entretenimiento que en la información. Se acabó esa frontera. El amarillismo y el entretenimiento han pasado a ser los valores dominantes. Y el periodismo es ví-ctima de eso.
Es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo", apunta Vargas Llosa.
"Cinco esquinas" (Alfaguara) entrelaza los pilares narrativos habituales del escritor -la precarización de la sociedad peruana, el periodismo, el poder y el erotismo- en una trama ágil sostenida por un triple anzuelo narrativo: la historia de un millonario que es chantajeado por unas imágenes comprometedoras, la relación lésbica de su esposa con su mejor amiga y finalmente el derrotero de un viejo recitador de poemas que termina involucrado en este conflicto.
El paisaje que alimenta los vaivenes sentimentales de los personajes es el Perú de los años 90, sacudido por una ola de secuestros extorsivos y la violencia de Sendero Luminoso: el toque de queda impuesto por el gobierno obliga a Chabela a quedarse a dormir en la casa de su amiga Marisa, una decisión que será el preludio de una pasión que obra como el disparador de la historia.
Mientras las amigas exploran sus pulsiones, el marido de una de ellas, el empresario minero Enrique Cárdenas, recibe en su oficina al director de un conocido semanario, que viene a extorsionarlo por su participación en una orgí¬a en la que participó tiempo atrás.
A partir de esta anécdota que describe modos y manías de la alta sociedad peruana, Vargas Llosa describe los últimos meses de la presidencia de Alberto Fujimori y su hombre de confianza Vladimiro Montesinos, mientras la sociedad asiste impávida al incremento de la violencia, la escalada de la corrupción y el deterioro de la democracia.
"Una de las transpiraciones normales de aquella época era el incentivo sexual, el sexo aparecí¬a como libertad y goce en vista de que el resto de la vida habí¬a acabado", definió Vargas Llosa durante la presentación de la novela en España a propósito de los componentes de esta relación lésbica que en realidad es casi un pretexto para analizar el escenario político y social de aquellos años.
"Fujimori utilizó la prensa como arma para eliminar a sus enemigos. Los poderes han querido, siempre, tener al periodismo de su parte. En la democracia hay una diversidad que permite cotejar la información y buscar la verdad. Esa es su superioridad", apuntó también el escritor durante el encuentro con la prensa.
Vargas Llosa cumplirá el 28 de marzo 80 años y lo celebrará con un sueño de larga data: la publicación de dos tomos, con ocho de sus obras, en la prestigiosa colección francesa La Pléiade", que alberga el canon de la literatura universal.
"Siempre se pensaba -argumenta Vargas LLosa- que el periodismo podrí¬a estar amenazado por el poder polí¬tico, por el militar o el económico, pero nadie hubiera podido pensar que el periodismo podrí¬a estar amenazado por la frivolidad, por el periodismo irresponsable o chismográfico, que es la forma representativa de esta época".
No sé sabe cuánto del esqueleto original de esta nueva pieza del ficción del autor de "La casa verde" forma parte de los efectos colaterales que le dejó su divorcio de Patricia -la mujer con la que compartió más de veinte años de su vida- y su contigua vinculación con Preysley, pero en todo caso la cuestión del amarillismo informativo es desde hace varios años una preocupación recurrente para el escritor, aunque hasta ahora nunca había sido foco directo de esta variante periodística.
"El peligro viene desde dentro del periodismo empujado por una necesidad de un público cada vez más interesado en el entretenimiento que en la información. Se acabó esa frontera. El amarillismo y el entretenimiento han pasado a ser los valores dominantes. Y el periodismo es ví-ctima de eso.
Es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo", apunta Vargas Llosa.
"Cinco esquinas" (Alfaguara) entrelaza los pilares narrativos habituales del escritor -la precarización de la sociedad peruana, el periodismo, el poder y el erotismo- en una trama ágil sostenida por un triple anzuelo narrativo: la historia de un millonario que es chantajeado por unas imágenes comprometedoras, la relación lésbica de su esposa con su mejor amiga y finalmente el derrotero de un viejo recitador de poemas que termina involucrado en este conflicto.
El paisaje que alimenta los vaivenes sentimentales de los personajes es el Perú de los años 90, sacudido por una ola de secuestros extorsivos y la violencia de Sendero Luminoso: el toque de queda impuesto por el gobierno obliga a Chabela a quedarse a dormir en la casa de su amiga Marisa, una decisión que será el preludio de una pasión que obra como el disparador de la historia.
Mientras las amigas exploran sus pulsiones, el marido de una de ellas, el empresario minero Enrique Cárdenas, recibe en su oficina al director de un conocido semanario, que viene a extorsionarlo por su participación en una orgí¬a en la que participó tiempo atrás.
A partir de esta anécdota que describe modos y manías de la alta sociedad peruana, Vargas Llosa describe los últimos meses de la presidencia de Alberto Fujimori y su hombre de confianza Vladimiro Montesinos, mientras la sociedad asiste impávida al incremento de la violencia, la escalada de la corrupción y el deterioro de la democracia.
"Una de las transpiraciones normales de aquella época era el incentivo sexual, el sexo aparecí¬a como libertad y goce en vista de que el resto de la vida habí¬a acabado", definió Vargas Llosa durante la presentación de la novela en España a propósito de los componentes de esta relación lésbica que en realidad es casi un pretexto para analizar el escenario político y social de aquellos años.
"Fujimori utilizó la prensa como arma para eliminar a sus enemigos. Los poderes han querido, siempre, tener al periodismo de su parte. En la democracia hay una diversidad que permite cotejar la información y buscar la verdad. Esa es su superioridad", apuntó también el escritor durante el encuentro con la prensa.
Vargas Llosa cumplirá el 28 de marzo 80 años y lo celebrará con un sueño de larga data: la publicación de dos tomos, con ocho de sus obras, en la prestigiosa colección francesa La Pléiade", que alberga el canon de la literatura universal.
jueves, 3 de marzo de 2016
ROBERTO CHALEÁN Inaugura La Cuarta Temporada Del Ciclo “Remembranzas” en Bahía Blanca
El próximo sábado 05 de marzo desde las 21.30 hs en el Café Histórico de Av. Colón 602,se inaugura una nueva temporada del Ciclo mensual de Tango “Remembranzas” de Dandy Producciones. Se trata de una nueva entrega de música ciudadana donde confluirán trayectoria y juventud.
Para dar cátedra de experiencia en los escenarios y conocimiento del género llegará desde Buenos Aires Roberto Chaleán, quien será secundado por las cancionistas Silvia Adami y Mariana Tinervia.
“He llegado a esta etapa de mi vida de cantor con la voz intacta por obra y gracia de los buenos maestros que he tenido, porque nunca dejé de vocalizar ni de pasar repertorio, aun en los períodos que no trabajé profesionalmente… y me cuidé físicamente haciendo deporte, por supuesto no fumando, poco alcohol”, comenta Chaleán.
Este cantor nacional de 82 años recorre escenarios desde su juventud y se encuentra aún en plena actividad y óptimas condiciones artísticas. Recorre las tanguerías de Buenos Aires semana a semana y llega a nuestra ciudad por segunda vez en los últimos años. Cuenta el cantor que tanto le gustó el nombre del ciclo de Bahía Blanca No Olvida que le pidió permiso al productor José Valle para llamar “Remembranzas” al espectáculo que estrenó en Buenos Aires poco tiempo después de visitar la ciudad en 2013.
Roberto nació en Buenos Aires el 18 de octubre de 1934, en el barrio de Almagro. Ya en su adolescencia actuó en los teatros Astral y Presidente Alvear y fue finalista en uno de los concursos de Tango Bar, de la calle Corrientes, conducido por Luis Mela. También participó en el certamen de la Revista Cantando, por Radio Splendid.
A partir de 1955, cantó en las orquestas juveniles de Jorge Aguirre, Dante Yanel y Quique Lanóo, Enrique Brocato, Ángel Genta y el conjunto de Luis Salvadeo, con quien ganó el certamen “Orquestas de mi Ciudad”, de Radio Libertad. Entre 1959 y 1964, cantó en la Orquesta de Luciano Leocata. Actuó en Radio Belgrano, en los cabarets Marabú y Avión de la Boca, en la Confitería Richmond de la calle Suipacha y en los números vivos del cine.
En 1964, comenzó su carrera como solista. Se presentó en Radio Belgrano con la orquesta de Leopoldo Federico y en el ciclo “La historia del tango”, con dirección de Julio De Caro y Armando Discépolo. También, en Radio Argentina y en shows, acompañado por su trío, integrado por Antonio “Bebe” Nevoso, Abel Terrile y Coco Fernández.
Actuó en Canal 7 con Osvaldo Rizzo —“Pichuquito”— y con Quique Lanóo; en Canal 13 en “Tango Revista” y, en Canal 2, con Rubén Aldao en “Sábado dos” y en el ciclo conducido por Julio Jorge Nelson. En 1994 y hasta 1996, actuó en televisión en el programa de Lionel Godoy, “La noche con amigos”; con Luis Pedro Toni en “Reporter del Espectáculo” y en los programas de tango de Crónica TV.
Registró grabaciones en Argentina, Chile y Colombia e integró “La Embajada del Tango”, junto a Floreal Ruiz, Alberto Echagüe y Mario Bustos, entre otros.
En 2002, cantó en el Teatro Alvear con la Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por Carlos García, en un homenaje al maestro Leocata.
En 2007, remasterizó algunas viejas grabaciones y editó el compacto “Hoy he venido a cantar”, que fue presentado en la Academia Porteña del Lunfardo, en mayo del 2008. En la actualidad sigue vocalizando. Su pasión por el tango y su voz están intactas y sigue cantando en espectáculos y fiestas.
En en año 2013 recibió un Reconocimiento a la Trayectoria extendida por el Centro de Estudios de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO) en el Congreso de la Nación Argentina.
Para dar cátedra de experiencia en los escenarios y conocimiento del género llegará desde Buenos Aires Roberto Chaleán, quien será secundado por las cancionistas Silvia Adami y Mariana Tinervia.
“He llegado a esta etapa de mi vida de cantor con la voz intacta por obra y gracia de los buenos maestros que he tenido, porque nunca dejé de vocalizar ni de pasar repertorio, aun en los períodos que no trabajé profesionalmente… y me cuidé físicamente haciendo deporte, por supuesto no fumando, poco alcohol”, comenta Chaleán.
Este cantor nacional de 82 años recorre escenarios desde su juventud y se encuentra aún en plena actividad y óptimas condiciones artísticas. Recorre las tanguerías de Buenos Aires semana a semana y llega a nuestra ciudad por segunda vez en los últimos años. Cuenta el cantor que tanto le gustó el nombre del ciclo de Bahía Blanca No Olvida que le pidió permiso al productor José Valle para llamar “Remembranzas” al espectáculo que estrenó en Buenos Aires poco tiempo después de visitar la ciudad en 2013.
Roberto nació en Buenos Aires el 18 de octubre de 1934, en el barrio de Almagro. Ya en su adolescencia actuó en los teatros Astral y Presidente Alvear y fue finalista en uno de los concursos de Tango Bar, de la calle Corrientes, conducido por Luis Mela. También participó en el certamen de la Revista Cantando, por Radio Splendid.
A partir de 1955, cantó en las orquestas juveniles de Jorge Aguirre, Dante Yanel y Quique Lanóo, Enrique Brocato, Ángel Genta y el conjunto de Luis Salvadeo, con quien ganó el certamen “Orquestas de mi Ciudad”, de Radio Libertad. Entre 1959 y 1964, cantó en la Orquesta de Luciano Leocata. Actuó en Radio Belgrano, en los cabarets Marabú y Avión de la Boca, en la Confitería Richmond de la calle Suipacha y en los números vivos del cine.
En 1964, comenzó su carrera como solista. Se presentó en Radio Belgrano con la orquesta de Leopoldo Federico y en el ciclo “La historia del tango”, con dirección de Julio De Caro y Armando Discépolo. También, en Radio Argentina y en shows, acompañado por su trío, integrado por Antonio “Bebe” Nevoso, Abel Terrile y Coco Fernández.
Actuó en Canal 7 con Osvaldo Rizzo —“Pichuquito”— y con Quique Lanóo; en Canal 13 en “Tango Revista” y, en Canal 2, con Rubén Aldao en “Sábado dos” y en el ciclo conducido por Julio Jorge Nelson. En 1994 y hasta 1996, actuó en televisión en el programa de Lionel Godoy, “La noche con amigos”; con Luis Pedro Toni en “Reporter del Espectáculo” y en los programas de tango de Crónica TV.
Registró grabaciones en Argentina, Chile y Colombia e integró “La Embajada del Tango”, junto a Floreal Ruiz, Alberto Echagüe y Mario Bustos, entre otros.
En 2002, cantó en el Teatro Alvear con la Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por Carlos García, en un homenaje al maestro Leocata.
En 2007, remasterizó algunas viejas grabaciones y editó el compacto “Hoy he venido a cantar”, que fue presentado en la Academia Porteña del Lunfardo, en mayo del 2008. En la actualidad sigue vocalizando. Su pasión por el tango y su voz están intactas y sigue cantando en espectáculos y fiestas.
En en año 2013 recibió un Reconocimiento a la Trayectoria extendida por el Centro de Estudios de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO) en el Congreso de la Nación Argentina.
viernes, 26 de febrero de 2016
RADIO NACIONAL
El 6 de julio de 1937 comenzó sus transmisiones LRA Estación de Radiodifusión del Estado, la primera emisora argentina dependiente del gobierno nacional. Inaugurada por el presidente Agustín P. Justo, la actual Radio Nacional Argentina está integrada por una cadena de 48 emisoras que se distribuyen por todo nuestro país e incluso emiten hacia el extranjero
“Cuando el 6 de julio de 1937 LRA Estación de Radiodifusión del Estado inició sus actividades, había otras radios oficiales. Ya funcionaban LS1 Municipal, cuyo objetivo principal eran las transmisiones desde el Teatro Colón; LR11 Universidad de La Plata y LS11 Provincia, dependiente del Ministerio de Gobierno bonaerense, por aquel entonces a cargo de Roberto J. Noble -quien en 1945 fundara el diario Clarín-, que fue la primera radio oficial y representativa de un Estado argentino.En la inauguración de LRA -inicialmente ubicada en la frecuencia AM 750, que desde 1930 hasta ese momento había pertenecido a LR7 Radio Buenos Aires-, habló el presidente de la Nación, Agustín P. Justo y en su alocución prometió «una programación seria, elevada, ceñida a lo cultural». En ese momento funcionaban 704 emisoras de amplitud modulada en toda la Argentina y 21 de ellas en la Capital Federal. Cerca de 25.OOO hogares porteños contaban con aparato de radio.
Todas las radios -y la nueva estación estatal también- dependían de la Dirección de Correos y Telégrafos. En ese momento, finales de la década de 1930, el director general de Correos y Telégrafos, un funcionario de apellido Risso Domínguez, pronunció unas palabras anticipatorias acerca de la repercusión del medio: «Llegará un momento en que los diarios se venderán, porque la gente de la ciudad necesita la información gráfica, pero la información rápida de los acontecimientos, al minuto, será acaparada por la radio». Corrían los tiempos en que todavía a las radios se les decía broadcastings; a los locutores y locutoras speakers; a las cantantes chansoniers; a las publicidades reclames y a las ondas que transportaban los sonidos, el éter.
El nacimiento de Radio del Estado es, por lo menos, curioso. El 30 de mayo de 1934, un decreto del Poder Ejecutivo le otorga a Editorial Haynes, editora del popular diario El Mundo y de varias conocidas revistas como El Hogar y Mundo Argentino, la licencia de una nueva radio privada, respaldada por un potente transmisor de 50 Kw de potencia. El de la potencia no es un dato para nada superfluo si se tiene en cuenta que, entre todas las radios existentes, apenas sumaban 150 Kw.
Finalmente esa radio, también denominada El Mundo, se inaugura el 29 de noviembre de 1935. Ciertos aspectos del pliego de licitación original le exigían a la nueva empresa una contraprestación de dos horas diarias para anunciar actos de gobierno. Con el fin de eludir esa obligación, las autoridades de la flamante emisora le propusieron al gobierno la instalación completa de otra radio, con transmisor incluido, cosa que el gobierno aceptó.
Un tiempo después, en el entrepiso del Palacio de Correos, ubicado en Leandro N. Alem y Sarmiento, el Estado recibió en calidad de donación una radio dotada de nuevos y completos elementos técnicos, aunque con un único estudio. En el festejo de inauguración, la tarde-noche del 6 de julio de 1937 aportaron su talento el Cuarteto Pro Arte, la soprano Hina Spani, los pianistas Roberto Locatelli y Raúl Spivak y una gran orquesta sinfónica dirigida por el maestro Bruno Bandini. A las 18.45 de ese día llegó al aire por primera vez Radio del Estado con siete horas de transmisión diarias, de 11 a 14 y de 18 a 22, sin publicidad y con elemental despliegue. El primer director, Roberto Dupuy de Dome Moreno y su primer locutor, Amadeo Dell’Acqua, escucharon de boca del presidente Agustín P. Justo lo que se esperaba de la nueva emisora y de ellos. «Una voz oficial que no estará al servicio de conveniencias subalternas, sino al servicio de los grandes intereses de la nación», propuso el Presidente.
Desde su inauguración, LRA comenzó a discutirle a Radio Municipal la supremacía de la transmisión de la llamada música clásica o seria. Aunque Municipal seguía siendo la única que con sus micrófonos podía penetrar en recintos como el Teatro Colón o el Concejo Deliberante, para transmitir las sesiones. El estilo elegido por la nueva frecuencia estatal era formal, ni poco ni mucho, sencillamente acorde a la época que se vivía. «Estación de melómanos», definían publicaciones de aquellos tiempos; «zona de descanso para oídos refinados», opinaban algunos especialistas. El hecho de que la estación no alentara la competencia y que no difundiera avisos comerciales, fueron razones para el elogio. Aunque el solo motivo de que estuviera económicamente sostenida por el Estado despertaba críticas y, por supuesto, sospechas políticas que, desde entonces hasta hoy, no dejaron de existir.
En el año 1937 había 800.000 aparatos de radio en todo el país. Los más actualizados (heterodinos, a válvulas) costaban, en los buenos negocios del ramo, de 100 a 400 pesos. Los receptores más populares, denominados «capillas» por su formato, eran unos sólidos gabinetes de madera de 40 centímetros de alto, con un sintonizador en el medio que aparecía como un ojo luminoso. La mayoría de los aparatos eran importados, pero algunos receptores, sin marca conocida -armados domésticamente por idóneos conocedores del oficio-, competían con los foráneos. En 1938, Phillips sacudía a este mercado en expansión sumando las radios compactas, fabricadas en baquelita, un plástico que venía en atractivos colores. También los autos importados de modelos recientes ostentaban, como lujoso adicional, radios incorporadas.
¿Qué escuchaba la gente? De acuerdo a encuestas de aquel momento, el 60% de Ia programación radial era de carácter musical y, de ella, casi un 70% era bailable o popular y más de un 30% pertenecía al género clásico o culto. Se podrían afirmar que durante la década de 1930 la radio sedujo definitivamente a la sociedad; los receptores estaban en todos lados acompañando con su incomparable entretenimiento la vida de las personas. La radio acercaba los acontecimientos y propiciaba la imaginación, el conocimiento y la información cotidiana y necesaria.”
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